Tiempo de renovarse

¡Hola amigos!

Desde inicios de este año, abandoné el blog por varias razones. Entre ellas, hay dos destacables y de las que hablaremos largo y tendido más adelante: 1) entré en una zona de penumbra creativa, y 2) me he embarcado en un nuevo proyecto (estoy en Corea del Sur estudiando).

En fin, puedo decir que el blog volverá a andar con energía renovada. Para terminar, no me puedo olvidar de todos esos correos electrónicos y comentarios en mi ausencia. ¡Gracias a todos!

Pongamos más Pasión en nuestros Proyectos

Cuando se habla de pasión siempre se piensa en artistas, grandes genios, y por supuesto, en enamorados. La pasión de un artista consigue crear obras maestras, la pasión de un genio logra grandes teorías, y la pasión de un enamorado lleva a hacer grandes locuras. 
Quedémonos con la pasión de un enamorado, seguro que en nuestras memorias aparecerán innumerables hechos o situaciones, que si las pensamos fríamente, escapan totalmente de cualquier acto propio de la razón. Precisamente por eso, la pasión es ese gran arma que llega donde no puede llegar la razón. 

Escena de Tango. Bailarina: Carmen de la Rosa

 La pasión nos permite llegar cuando pensamos que está todo perdido. La pasión mantiene la esperanza hasta el último suspiro. La pasión saca fuerzas cuando ya estás rendido. La pasión mejora lo que ya es bueno, y suaviza lo que es malo. ¿Y por qué no nos aprovechamos de este gran arma? Si ponemos pasión en cada uno de nuestros proyectos; triunfen o fracasen, siempre tendremos la satisfacción del trabajo bien hecho. La pasión lleva a implicarte con cada proyecto al máximo, es decir, lleva a tratar de tú a tú al proyecto. Esto no quiere decir que identificarnos con un proyecto nos asegure el éxito. De hecho, el fracaso de un proyecto realizado con total pasión nos dolerá el doble. Lo que sí es cierto es que la satisfacción de haberlo dado todo en todo momento, nos permitirá recuperarnos rápido de nuestra caída, y embarcarnos en otro proyecto con ilusión. 

 Ahora bien, tengo que decir que todo lo anterior no es válido si la razón no entra en escena desde el primer momento. La pasión es un ingrediente a añadir al caramelo (proyecto) para que el caramelo sea más dulce, pero no es el ingrediente principal. 

Para terminar, os dejo esta divertida y sugerente frase sobre la pasión del escritor irlandés Oscar Wilde: La única cosa seria es la pasión, no la inteligencia.”  

 

Máquinas vs. Trabajores Inteligentes

En el siglo XIX, hubo una corriente de trabajadores que se rebelaron contra la introducción de máquinas en las fábricas. Éste es, el de sobra conocido, movimiento ludita (o ludista). Sin embargo, en la actualidad convivimos con máquinas muy complejas, y las asumimos como instrumentos necesarios para el desempeño de nuestro trabajo, y de la vida cotidiana. Incluso, hemos llegado a tratar de parecernos a las máquinas en nuestras actividades, hemos sufrido una “maquinarización” del individuo.

Esta maquinarización salvaje del individuo tiene su causa principal en la agresiva política de reducción de costes en la empresa, y supone la automatización de todos los procesos de la misma. Nuestras tendencias han sido aplicar masivamente el taylorismo, las cadenas de montaje de Henry Ford, y el fenómeno más reciente del toyotismo.

Definamos máquina de forma sencilla como aquel bien de mecanismo complejo que automatiza procesos. Si hemos automatizado prácticamente todas las actividades laborales (al menos en parte), es decir, si simplemente nos dedicamos a repetir procesos en nuestra rutina laboral, siento deciros que tarde o temprano vuestro trabajo será sustituido por una máquina que realizará esa tarea de forma más eficiente, y menos costosa.

Con esto, ni mucho menos estoy haciendo una agresiva crítica ludita (o ludista) a los bienes de equipo y a las máquinas, sino al modelo laboral y empresarial que pretende máquinas humanas en lugar de estar cimentado en la inteligencia de los individuos.

En este sentido, si a mí me pagan por un mero hacer y para no pensar (repetir procesos), seré a la larga fácilmente sustituible bien por una máquina, o bien por otra persona maquinarizada. Por el contrario, si a mí me pagan por pensar, por resolver problemas, por tomar decisiones… no va a ser tan fácil mi despido, o de producirse, se producirán “costes” en el modelo porque se estará perdiendo una forma única de pensar, y por ende, una forma única de trabajar.

Recapitulando, no es un problema de las máquinas, al contrario, creo que nos facilitan de sobremanera el trabajo y nuestra vida cotidiana. Lo que quiero decir es precisamente que no seamos meras máquinas; que recordemos que son COSAS, porque si hay algo que nos diferencia de ellas es precisamente nuestra capacidad para pensar y sentir.

Así que, os propongo cultivar nuestra inteligencia y emociones, porque siento deciros que para automatizar y realizar procesos las máquinas nos ganan…

Pasado, Presente y Futuro

Asumimos como algo natural que la vida actual está en continuo devenir, y cambio. Sin embargo, nuestra capacidad de cambio y de adaptabilidad al entorno es bastante más lenta. Esto se ejemplifica y agrava de forma más clara en las organizaciones empresariales. Por otra parte, es algo lógico. Pues, si de forma individual, el cambio se nos presenta como algo desconocido y temido, cuando haya que reformar toda una organización podemos llegar a pensar que es tarea imposible. Pero, si para el individuo, la adaptación al entorno es francamente importante para su supervivencia, esta necesidad se convierte en trascendental para las empresas. Principalmente, porque los clientes de las mismas son esos individuos que ya habrán cambiado (y que como hemos dicho, se adaptan mejor al entorno). ¿Cómo debemos considerar el tiempo?

Pasado: aprender, recordar…VIVENCIAS

Se debe mirar atrás, pero no debemos en ningún caso empecinarnos en el pasado. Las vivencias y actuaciones pasadas; ya sean positivas o negativas, deben ser una fuente considerable de análisis y aprendizaje. No obstante lo cual, el pasado es pasado, y la “acción” está en el hoy, y estará en el mañana.

Nuestros éxitos y fracasos nos permiten proyectar, mejorar y enriquecer el presente. Pero no deben configurarlo, esto es, no podemos vivir de lo que fuimos, ni hicimos. Tampoco, no se debe recurrir sistemáticamente y sin cuestionarlo a lo que se hacía en el pasado, y de la forma en que se hacía. Ahora bien, sin duda alguna, la experiencia adquirida será un recurso de gran valía en el presente y en el futuro.

Presente: actuar, conseguir, decidir, vivir…VIDA

Es nuestro momento de actuar. La toma decisiones será la tónica principal de esta etapa. Eso sí, el futuro deberá modular; incluso configurar, nuestras actuaciones, así como el pasado complementarlas. El pasado podrá influir en nuestras decisiones, pero el futuro, sin duda, debe hacerlo.

Como ya hemos dicho en entradas anteriores, indudablemente nos aparecerán problemas mientras desarrollamos nuestro plan de vida, un modelo de actuación, una estrategia (todos ellos deben pensar en futuro)…, y deberemos solventarlos. Para resolver estos inconvenientes podremos apoyarnos en la experiencia adquirida en conflictos pasados semejantes, siempre sin olvidar que las circunstancias actuales serán distintas.

No tengamos miedo al cambio, a tomar decisiones razonadas que no tengan el apoyo de la experiencia, es más, en este mundo tan cambiante, sería razonable que el futuro no fuese igual al pasado, por lo que en estos casos la efectividad de la experiencia se anularía casi por completo.

Futuro: adelantar, pensar, presupuestar, reflexionar…ESTRATEGIA

El futuro por su carácter incierto, es la etapa más difícil de analizar y la que más inseguridad nos va a generar. Sin embargo, nos va a permitir fijar la estrategia que desarrollaremos en el presente, nuestras hipótesis del mañana deben servirnos para tomar las decisiones de hoy. Con esto quiero decir que nuestras actuaciones presentes serán incompletas de no hacerse con vistas al futuro, incluso, me atrevo a decir que el presente será un fracaso de no cimentarse en el futuro.

Digamos que “se debe vivir el presente mirando el futuro, i.e., vivamos hoy mirando lo que seremos, y haremos mañana”.

Una cosa es que el futuro deba ser nuestra guía de abordo, y sea fundamental para la toma de nuestras decisiones, pero otra cosa bien distinta es que llegue a bloquear esa toma de decisiones en el presente. Tampoco nos debe agobiar el futuro, sino que debe ser un estímulo a la creación, a la innovación y a la investigación.

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Tratando de sintetizar todo en una frase, sería algo así como: aprendamos del pasado, estudiemos el futuro, y vivamos un presente lleno de potencialidades.

 

Sentido de la Responsabilidad

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Hay momentos en la vida de todo hombre en los que se asume un especial sentido de la responsabilidad. (…) No es una decisión fácil. Pero hay encrucijadas tanto en nuestra propia vida personal como en la historia de los pueblos en las que uno debe preguntarse, serena y objetivamente, si presta un mejor servicio a la colectividad permaneciendo en su puesto o renunciando a él. He llegado al convencimiento de que hoy, y, en las actuales circunstancias, mi marcha es más beneficiosa para España que mi permanencia en la Presidencia. (…) Todo político ha de tener vocación de poder, voluntad de continuidad y de permanencia en el marco de unos principios. Pero un político que además pretenda servir al Estado debe saber en qué momento el precio que el pueblo ha de pagar por su permanencia y su continuidad es superior al precio que siempre implica el cambio de la persona que encarna las mayores responsabilidades ejecutivas de la vida política de la nación.(…) Pero, como frecuentemente ocurre en la historia, la continuidad de una obra exige un cambio de personas y yo no quiero que el sistema democrático de convivencia sea, una vez más, un paréntesis en la historia de España.(…) Firma: Adolfo Suarez González, en el Palacio de la Moncloa a 29 de Enero de 1981 en su discurso de dimisión.

¡Cuánto le gusta el poder a nuestros políticos, y a nuestros jefes y directivos (especialmente, en su versión 1.0)!, y qué triste es observar cómo se regodean de su posición con pomposas ostentaciones (véase, entre otros, esos coches que les esperan en la puerta). Pero más triste, es comprobar que se cumple el aforismo de Lord Actom de “El poder tiende a corromper y el poder absoluto corrompe absolutamente”, y que adquiere su máxima expresión en los Faisán, Gürtel, Malaya, Palma Arena, Pretoria… ¿Pero, qué está pasando?

Para empezar, existe una concepción trasnochada del poder en la democracia actual (y en las organizaciones empresariales 1.0), que aunque parezca un contrasentido es absolutista, tiránica y dictatorial. En pleno siglo XXI sigue existiendo esta concepción, no estoy loco, ni soñando, y he dormido bien. El jefe o poderoso no se equivoca nunca, sino que se equivocan los que le rodean, y si no que se lo pregunten a las pobres desafortunadas cabezas de turco. Por otro lado, los éxitos son sólo atribuibles al poderoso, o al menos es quién disfruta el bonus. ¡Sin duda, autoestima no les falta! Ceban su ego de tal forma, que llegan a creerse dioses, y a estar por encima del bien y del mal en su cochazo último modelo con seguridad antinuclear. Simple y desgraciadamente, increíble. (En una entrada próxima, prometo hablar del perfil de los Todopoderosos Jefes 1.0, o Tiranos 1.0).

Derivado en gran medida de esta concepción del poder, les confirmo lo que me temía, que desde la comodidad del asiento de atrás de su coche, el político o jefe 1.0 no está dispuesto a admitir que ha cometido errores, por supuesto no va a asumirlos, ni mucho menos dimitir. El sentido de la responsabilidad ha muerto, lo hemos matado. En todo caso, como las culturas innovadoras “piden delegar y la participación de los trabajadores”, entonces el tirano ya encontrará a alguien al que responsabilizar de lo ocurrido, y así, lavar su imagen.

¡Como les gusta el poder a todos, pero qué pocos conocen el sentido de la responsabilidad! La definición de responsabilidad de la Real Academia Española nos puede sirve para este breve análisis: 1.- cargo u obligación moral que resulta para alguien del posible yerro en cosa o asunto determinado, 2.- capacidad existente en todo sujeto activo de derecho para reconocer y aceptar las consecuencias de un hecho realizado libremente. Alguien que acepta voluntariamente una situación sea moralmente aprobada (una decisión política o empresarial), o desaprobada (corrupción), debería saber que tiene que responder por ellas. En las moralmente aprobadas, fundamentalmente, si se fracasa, y en las segundas, en cualquier caso.

Como eso del honor y de la decencia ya no se estila, ya nadie dimite por ello. Pero al menos que se haga por la propia salud del sistema, aunque éste esté ya demasiado enfermo. Como dijo Adolfo Suárez, “mi marcha es más beneficiosa para España que mi permanencia en la Presidencia”, no sólo cuando te pillan, no sólo cuando te has equivocado, sino por la propia salud del sistema y por el bien común (de la sociedad, de la empresa), hay veces que conviene decir adiós. Como vemos, la responsabilidad debe mirar más allá del fracaso y del fraude.

Es difícil dejar de chupar del bote, pero que importante son la transparencia y la responsabilidad para la viabilidad (a largo plazo) de un sistema en el siglo XXI. Y todo ello pasa por cambiar nuestra concepción de poder hacía una postura más democrática, más de liderazgo y menos de tiranía. De todo esto, se deduce que un alto sentido de la responsabilidad debe ir unido por fuerza a una bien fundamentada cultura 2.0 (política y empresarial).

 PD: Merece la pena leer el discurso entero de dimisión de Adolfo Suarez.

Rebelde con causa

Para la película que hoy pretendo rodar, o más bien contaros, no necesito James Dean’es, pero tampoco Americanos Impasibles. Lo que busco son personas que piensan y reflexionan acerca de su entorno y sus errores, y no están dispuestos a aceptarlos.

En este mundo tan cambiante, y con más motivo en esta larga crisis económica que estamos atravesando, debemos preguntarnos si estamos satisfechos con nuestro entorno jamesdeansocial: el mundo laboral, las culturas organizativas actuales, el sistema de partidos políticos, la educación, los valores que imperan… Estoy seguro de que un 80% o más de las personas a las que preguntes sobre estas cuestiones, expresaría su total descontento y desacuerdo. Por otro lado, la gran mayoría cimentaría sus argumentaciones en “por desgracia, es la sociedad que nos ha tocado vivir”, y no haría nada.

Pretender Superman’es que traten de cambiar el mundo es del todo utópico, y surrealista. Sin embargo, es posible mantener un espíritu crítico, rebelde y libre en todo momento. No debemos tener miedo a pensar, a usar nuestra inteligencia, a salirse de la línea marcada por el rebaño del que hablábamos la semana pasada. En definitiva, hay que ser rebelde con causa, como dice José Pedro Manglano en el primer capítulo de su libro “22 maneras de caerse bien”. Y digo “con causa”, porque para criticar por despotricar ya tenemos a nuestros insignes e ilustres políticos, y al amargado de turno.

En esta misma línea, Juan Carrión hace una crítica al “esto siempre se ha hecho así” de las empresas (que él denomina neandertales en su libro “Culturas Innovadoras 2.0”). ¿Y qué? Es que no se va a poder hacer de otra forma más cómoda, eficiente, rápida, y en definitiva, mejor. Siempre se ha hecho así, desde que se creó la empresa: Querido empresario le recuerdo que desde la creación de la empresa han pasado unos años, la tecnología ha cambiado, y más importante, el CLIENTE es distinto. Si no lo ha entendido se lo digo en su idioma, está perdiendo dinero.

Por este afán de seguir moldes, de encasillarnos, de ponernos etiquetas, de tratar de incluir en nuestras tarjetas de visita especialidades cada vez más detalladas…, sinceramente, y con perdón, nos estamos volviendo gilipollas. Hemos creado trabajos cada vez más específicos en los que ya no hace falta usar la inteligencia y la creatividad (¿Para qué? Si no me van a pagar más), basta con poner el piloto automático.

En fin, seamos rebeldes, no aceptemos porque sí las cosas de nuestro entorno, y ante todo, no caigamos dentro del borreguismo.

Os dejo, una particular y muy interesante visión de Einstein sobre la crisis que creo que viene muy al caso.

einstein

Tomar decisiones, y resolver problemas

caminosA lo largo del día nos surgen decenas de imprevistos, unos más serios y otros absolutamente banales. En muchos de los supuestos, no nos paramos a pensar, ni a madurar una solución, sino que directamente actuamos (un ejemplo, se nos vierte el café, cogemos una bayeta y lo limpiamos). Sin embargo, cuando se nos plantea un problema laboral, empresarial, personal, etc. nuestra capacidad de reacción se ve muy mermada.

Sin duda, el problema ha cambiado de rango, por ello, deberemos estudiar en profunidad la cuestión y buscar posibles soluciones. Para ello, analizaremos las causas de ese problema, su desarrollo y sus consecuencias. Comenzamos a plantear hipotéticas soluciones, y lo que cada una de ellas puede suponer y aportar. Pero hoy  no quiero hacer hincapié en los métodos o medios de resolución de un problema. Donde quiero ahondar es en que nos encontramos ante un problema “gordo”, y una “hojita” con un cierto número de soluciones. Es en ese momento cuando nos acordamos de la facilidad con la que afloraban las ideas para un briefing, o una sesión de tormenta de ideas.

¡Bienvenidos, tienen que tomar una decisión, y actuar en consecuencia! Pero, ¿qué es lo que nos acojona, poder fracasar?… Además, es hora de presentarles con suma amabilidad a otro factor negativo y determinante, el tiempo. Un factor que aunque había entrado en escena desde que estábamos pensando en las soluciones, es ahora cuando tenemos que DECIDIRNOS cuando nos ahoga. ¿Por qué tenemos tanto miedo a tomar decisiones sobre problemas “gordos”? Porque: en primer lugar, si fuesen como el “imprevisto” del café volveríamos a coger la bayeta y lo limpiaríamos de nuevo; en segundo lugar, porque si la solución la estuviésemos viendo con claridad ya habríamos actuado; y en tercer lugar, porque nos estamos jugando algo, es decir, tiene un riesgo.

Llegados a este punto, debemos desdramatizar cualquiera de las situaciones  posibles con las que nos podemos encontrar, esto es, tratemos de actuar como un tercero espectador. Después, pensemos que cualquier solución que tomemos va a estar madurada, por lo que tiene un respaldo cuánto menos aceptable, nuestra inteligencia. Por último, lancémonos, tomemos una decisión, y actuemos en consecuencia.

Nos podremos equivocar muchas veces, y asumiremos nuestras caídas con responsabilidad, pero con tranquilidad de conciencia, e incluso orgullo, porque hemos dado todo lo que podíamos dar, y teníamos nuestras metas claras. A su vez, aprenderemos mucho de los errores derivados de nuestro mal planteamiento de la solución. Sin embargo, si no actuamos, si nos quedamos mirando la “hojita” de soluciones y pensando cuál es la mejor, el problema/imprevisto nos estallará en la cara, y eso duele.

Confía en ti, date una oportunidad, después de todo, puede que te sorprendas de ti mismo.

AdamSmith

  

 “Si abordas una situación como asunto de vida o muerte, morirás muchas veces.”

 Adam Smith (Economista y filósofo escocés)

Rebaño vs. Equipo

El individuo necesita de otros individuos para progresar, y para sobrevivir como ya decía Aristóteles, “el ser humano es un ser social por naturaleza, y el insocial por naturaleza y no por azar o es mal humano o más que humano. La sociedad es por naturaleza y anterior al individuo. Él que no puede vivir en sociedad o no necesita nada por su propia suficiencia, no es miembro de la sociedad, sino una bestia o un dios.”. Sin embargo, y aún cuando esta idea parece que todo el mundo la tiene clara, nos encontramos con la postura de individuos (de cualquier clase y condición) que hacen suya, en su forma de vida y de convivencia, la teoría de Thomas Hobbes de “el hombre es un lobo para el hombre”. Por tanto, podemos distinguir fundamentalmente, y trasladando nuestro análisis a la actualidad, dos caminos para crear sociedad: el rebaño y el equipo.

teamflock

Desgraciadamente, la forma más extendida hasta ahora ha sido la agrupación en rebaños, así lo vemos en los partidos políticos (en los que no puedes salirte del voto del partido en ningún caso), en una gran mayoría de empresas (donde se hace lo que el jefe manda, y punto), incluso en grupos de amigos (en los que el cabecilla decide lo que se hace, donde se va, y hasta la forma de vestir). En el rebaño, el individuo se anula y camina junto a otros individuos, también desconectados de sí mismos, para seguir al tirano pastor. La inteligencia de cada individuo se pliega ante la obediencia al pastor, al que tiene que obedecer sin salirse de la línea que marca, porque pobre de aquél loco que haga lo contrario pues recaerán graves consecuencias sobre él. Como se anula la inteligencia, la competitividad hostil por ser la oveja preferida se convierte en la principal aspiración de esta sociedad-rebaño.

Conviene advertir que el pastor NO es un líder, sino un voraz monarca absolutista, un tirano. Generalmente, tiene grandes facultades, pero las utiliza para anular a su séquito con el fin de conseguir sus propios intereses. Pero entonces, qué aporta el pastor borreguil a sus “compañeros” de partido, de empresa o a su grupo de amigos. Se puede decir que el individuo que se acerca a un rebaño busca seguridad, se va a limitar a obedecer al pastor, y no se va a equivocar ni va a fracasar nunca. Es una postura que ofrece comodidad, es fácil optar por ella, no precisa de implicación ni de sacrificio, no va a reportarnos ningún éxito pero tampoco ningún fracaso. Por otra parte, es una forma de vida que no satisface, ni llena al individuo.

El equipo o versión evolucionada del grupo social nace de forma radicalmente opuesta al rebaño, cuando los individuos no por miedo o necesidad sino por voluntad propia deciden agruparse para la consecución de unos fines. Esos fines son consensuados y consisten básicamente en sacar el barco a flote, por ello, todos los miembros del equipo conocen perfectamente que reman en el mismo barco. En el equipo, el individuo hace suya la misión del grupo, y trabaja por y para el equipo. Por ello, se respeta el Principio de Igualdad y de Libertad de los individuos. La inteligencia de cada uno al servicio de ese fin común es el principal motor del equipo. Ahora bien, el inconveniente de esta forma social es el riesgo, se puede fracasar y habrá responsabilidades. Además, la viabilidad del proyecto pasa por el sacrificio y la implicación de todos sus miembros. Por otro lado, nos encontramos verdaderos grupos de personas que piensan, se relacionan y se desarrollan.

El director de ese equipo ES líder. Ante todo, sabe perfectamente que cada uno de los individuos del grupo aporta algo diferente, pero igual de importante que el resto. Precisamente, su principal función será la de conocer y resaltar las virtudes de cada uno de los miembros, borrar los defectos del conjunto, escuchar a todos ellos, y evitar las peleas de gallos de corral.

La creación de equipos, la gestión personal, el coaching (aunque no me guste recurrir a los anglicismos), deben ser nuestras principales aspiraciones a la hora de buscar esa necesidad social de la que hablábamos al principio de esta entrada.

El otoño, etapa de cambio

Hoy un amigo me ha pedido que si podía poner como primera entrada, y dadas las fechas en las que nos encontramos, lo que hace algún tiempo escribí sobre el otoño y las hojas.

Pues ahí va:

Viendo los árboles desnudos.

El otoño es el comienzo del renacer de un árbol.

otoño

Necesito que te des la vuelta. Sí ¡tú!, no te pido más, simplemente que mires hacía atrás para recordar esos momentos ya vividos. El cariz y significado de esa mirada será fruto de esas vivencias pasadas junto con el aprendizaje que te han aportado…

¿Qué te pasa? ¿Por qué cargan tanta tristeza y amargura esos tus ojos? Por un momento, me ha parecido advertir que estabas algo cansado, y hastiado de esta vida. ¿Es qué no has vivido, y no has soñado lo suficiente?, ¿es qué te has refugiado en vanalidades para continuar viviendo?, ¿por qué has pasado tan inadvertido? En resumen, ¿has vivido?

Vivir es (o debiera ser) ser feliz en este mundo tan atroz que nos ha tocado, el resto de posibilidades no son otra cosa que malvivir. La felicidad es personal, y la encuentra cada uno en su interior. Por ello, la felicidad no es una cuestión de rebaño, sino de encontrarse con uno mismo: con el corazón y la razón de cada uno.

Aquí dejo mi inconclusa reflexión, no porque se me hayan evadido las ideas, sino porque lo que quería comentar, transmitido ha sido. Ahora, es el turno de cada uno, porque el final de esta historia lo marca cada cual en su vida.

Tan sólo recordad: El otoño, con su caida de hojas, es el inicio de un renacer primaveral. ¿Será hora de que se caigan ciertas hojas secas de nuestras vidas?…

Otoño 2007