Rebaño vs. Equipo

El individuo necesita de otros individuos para progresar, y para sobrevivir como ya decía Aristóteles, “el ser humano es un ser social por naturaleza, y el insocial por naturaleza y no por azar o es mal humano o más que humano. La sociedad es por naturaleza y anterior al individuo. Él que no puede vivir en sociedad o no necesita nada por su propia suficiencia, no es miembro de la sociedad, sino una bestia o un dios.”. Sin embargo, y aún cuando esta idea parece que todo el mundo la tiene clara, nos encontramos con la postura de individuos (de cualquier clase y condición) que hacen suya, en su forma de vida y de convivencia, la teoría de Thomas Hobbes de “el hombre es un lobo para el hombre”. Por tanto, podemos distinguir fundamentalmente, y trasladando nuestro análisis a la actualidad, dos caminos para crear sociedad: el rebaño y el equipo.

teamflock

Desgraciadamente, la forma más extendida hasta ahora ha sido la agrupación en rebaños, así lo vemos en los partidos políticos (en los que no puedes salirte del voto del partido en ningún caso), en una gran mayoría de empresas (donde se hace lo que el jefe manda, y punto), incluso en grupos de amigos (en los que el cabecilla decide lo que se hace, donde se va, y hasta la forma de vestir). En el rebaño, el individuo se anula y camina junto a otros individuos, también desconectados de sí mismos, para seguir al tirano pastor. La inteligencia de cada individuo se pliega ante la obediencia al pastor, al que tiene que obedecer sin salirse de la línea que marca, porque pobre de aquél loco que haga lo contrario pues recaerán graves consecuencias sobre él. Como se anula la inteligencia, la competitividad hostil por ser la oveja preferida se convierte en la principal aspiración de esta sociedad-rebaño.

Conviene advertir que el pastor NO es un líder, sino un voraz monarca absolutista, un tirano. Generalmente, tiene grandes facultades, pero las utiliza para anular a su séquito con el fin de conseguir sus propios intereses. Pero entonces, qué aporta el pastor borreguil a sus “compañeros” de partido, de empresa o a su grupo de amigos. Se puede decir que el individuo que se acerca a un rebaño busca seguridad, se va a limitar a obedecer al pastor, y no se va a equivocar ni va a fracasar nunca. Es una postura que ofrece comodidad, es fácil optar por ella, no precisa de implicación ni de sacrificio, no va a reportarnos ningún éxito pero tampoco ningún fracaso. Por otra parte, es una forma de vida que no satisface, ni llena al individuo.

El equipo o versión evolucionada del grupo social nace de forma radicalmente opuesta al rebaño, cuando los individuos no por miedo o necesidad sino por voluntad propia deciden agruparse para la consecución de unos fines. Esos fines son consensuados y consisten básicamente en sacar el barco a flote, por ello, todos los miembros del equipo conocen perfectamente que reman en el mismo barco. En el equipo, el individuo hace suya la misión del grupo, y trabaja por y para el equipo. Por ello, se respeta el Principio de Igualdad y de Libertad de los individuos. La inteligencia de cada uno al servicio de ese fin común es el principal motor del equipo. Ahora bien, el inconveniente de esta forma social es el riesgo, se puede fracasar y habrá responsabilidades. Además, la viabilidad del proyecto pasa por el sacrificio y la implicación de todos sus miembros. Por otro lado, nos encontramos verdaderos grupos de personas que piensan, se relacionan y se desarrollan.

El director de ese equipo ES líder. Ante todo, sabe perfectamente que cada uno de los individuos del grupo aporta algo diferente, pero igual de importante que el resto. Precisamente, su principal función será la de conocer y resaltar las virtudes de cada uno de los miembros, borrar los defectos del conjunto, escuchar a todos ellos, y evitar las peleas de gallos de corral.

La creación de equipos, la gestión personal, el coaching (aunque no me guste recurrir a los anglicismos), deben ser nuestras principales aspiraciones a la hora de buscar esa necesidad social de la que hablábamos al principio de esta entrada.

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2 pensamientos en “Rebaño vs. Equipo

  1. Javier entiendo tu posicionamiento a favor del trabajo en equipo como núcleo y base de la organización empresarial, ¿pero te has parado a pensar en la voluntad de muchos trabajadores? Tu defensa de una labor diaria planeada conjuntamente respetando el principio de igualdad y sin tomar tanta fuerza la jerarquía organizacional queda vacía cuando los propios trabajadores esperan una rutina sin complicaciones. Así como surgen líderes naturales casi sin querer hay una gran masa de trabajadores que prefieren enfrascarse en una dinámica de trabajo preestablecida en la que los problemas que puedan surgir hayan sido previamente solucionados por otros.
    En tanto en cuanto esto ocurre asiduamente y en cada organización, cabe decir que tampoco es una estrategia tan mala siempre que los denominados por ti “tiranos” no lo sean tanto. Mi defensa está entonces en que en vez de hacer esfuerzos infructuosos para que la masa trabajadora “sin ganas de utilizar la cabeza más allá de lo estrictamente necesario” tome la iniciativa tendríamos que hacer que los pocos jefes “con ganas de chupar la última gota de sangre a sus trabajadores” sean más humanos y no busquen su propio beneficio a toda costa. Al ser complicado el modelo alabado por ti creo que consiguiendo esto último (tarea ardua en los tiempos que corren) tendríamos una organización eficiente y lucrativa tanto y más que en un trabajo en equipo.

  2. Gracias Leticia. La vida no es un dualismo radical de blanco o negro, sino que es una amplia gama de grises. Por lo que tratar de crear modelos sociales o empresariales perfectos (por cierto, gran tendencia de muchos científicos economistas) es misión imposible. Principalmente, porque el ser humano es impredecible.

    Dicho lo cual. A lo largo Historia de la Civilización, las grandes revoluciones han sido secundadas y preparadas por muy “poquitos”, aunque acogidas por la amplia mayoría de la sociedad. Es cierto, que aparentemente hay un sector poblacional que elude la responsabilidad, que no quiere salirse de una actividad mecánica y de un mero presencialismo laboral, pero ¿es qué acaso han conocido otra forma de trabajar?, ¿han conocido otro modelo empresarial?, y más importante, ¿lo han vivido?…

    Quizás, no entienden este modelo porque se les ha explicado desde el punto de vista de una empresa 1.0, y han visto como les dejaban opinar o decidir, pero si se equivocaban se quedaban sin puesto de trabajo. Vemos también, como el trabajador conoce modelos ficticios 2.0, en los que el jefe que “va de moderno” ha implantado ciertas pinceladas de esta nueva cultura empresarial para elevar su imagen a los altares, pero no ha introducido el fondo de ellas. Ese jefe no es moderno, es un mamón que se ha aprovechado de sus trabajadores. Pero nosotros proponemos la empresa 2.0, hablamos de modelos empresariales más humanistas, que aunque ya se hayan aplicado a muchas empresas, por desgracia no se ha implantado de forma general en la cultura empresarial.

    Por otro lado, el espíritu de sacrificio y la implicación en un proyecto, tan necesarios en el modelo 2.0, no viven de lejos su momento más dulce. Por lo que, indudablemente, sí que hay personas que necesitan ser conducidas. Pero la forma no tiene porque ser, ni mucho menos, una versión 1.0

    ¡Un saludo!

    Si os interesa el tema, os invito a ver el blog del gran monstruo de esto, Juan Carrión, y por supuesto, de Pilar Jericó. Los podéis encontrar en mis enlaces.

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