Máquinas vs. Trabajores Inteligentes

En el siglo XIX, hubo una corriente de trabajadores que se rebelaron contra la introducción de máquinas en las fábricas. Éste es, el de sobra conocido, movimiento ludita (o ludista). Sin embargo, en la actualidad convivimos con máquinas muy complejas, y las asumimos como instrumentos necesarios para el desempeño de nuestro trabajo, y de la vida cotidiana. Incluso, hemos llegado a tratar de parecernos a las máquinas en nuestras actividades, hemos sufrido una “maquinarización” del individuo.

Esta maquinarización salvaje del individuo tiene su causa principal en la agresiva política de reducción de costes en la empresa, y supone la automatización de todos los procesos de la misma. Nuestras tendencias han sido aplicar masivamente el taylorismo, las cadenas de montaje de Henry Ford, y el fenómeno más reciente del toyotismo.

Definamos máquina de forma sencilla como aquel bien de mecanismo complejo que automatiza procesos. Si hemos automatizado prácticamente todas las actividades laborales (al menos en parte), es decir, si simplemente nos dedicamos a repetir procesos en nuestra rutina laboral, siento deciros que tarde o temprano vuestro trabajo será sustituido por una máquina que realizará esa tarea de forma más eficiente, y menos costosa.

Con esto, ni mucho menos estoy haciendo una agresiva crítica ludita (o ludista) a los bienes de equipo y a las máquinas, sino al modelo laboral y empresarial que pretende máquinas humanas en lugar de estar cimentado en la inteligencia de los individuos.

En este sentido, si a mí me pagan por un mero hacer y para no pensar (repetir procesos), seré a la larga fácilmente sustituible bien por una máquina, o bien por otra persona maquinarizada. Por el contrario, si a mí me pagan por pensar, por resolver problemas, por tomar decisiones… no va a ser tan fácil mi despido, o de producirse, se producirán “costes” en el modelo porque se estará perdiendo una forma única de pensar, y por ende, una forma única de trabajar.

Recapitulando, no es un problema de las máquinas, al contrario, creo que nos facilitan de sobremanera el trabajo y nuestra vida cotidiana. Lo que quiero decir es precisamente que no seamos meras máquinas; que recordemos que son COSAS, porque si hay algo que nos diferencia de ellas es precisamente nuestra capacidad para pensar y sentir.

Así que, os propongo cultivar nuestra inteligencia y emociones, porque siento deciros que para automatizar y realizar procesos las máquinas nos ganan…

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4 pensamientos en “Máquinas vs. Trabajores Inteligentes

  1. Hola Javi, pensabamos que habías desistido. Haces bien en seguir, el impulso renovador es necesario.
    Creo que tu postura es algo utópica, o no se pueden alcanzar al 100%. Ya que hay algunas actividades (por ejemplo la construcción o la industria entre otras muchas) que requieren de mano de obra manual y repetitiva. ¿Qué haríamos entonces con esas actividades si todo el mundo se dedica a “pensar”? Un abrazo!

  2. Javier, yo también soy de la opinión que la postura tomada es algo idealista y no sé si en gran parte ineficiente. No podemos querer alcanzar un grado de racionalización en todos los ámbitos empresariales si queremos lograr una cultura organizativa unitaria y unos patrones de comportamiento comunes a toda la organización. Además, así como en el proceso productivo de un ente organizativo, el actuar “maquinarizadamente” es algo necesario y nos lleva a la eficiencia, hay muchas actividades como la construcción o la cirugía que son prácticas mecanizadas que aún siendo favorable la innovación, con el único uso de la inteligencia y las emociones se puede caer en experiencias fallidas que nos llevan a la ineficiencia.

  3. Me alegra ver que has logrado un buen sitio donde colgar tus reflexiones. Eres un tio grande. Sigue así que te va estupendamente. Un fuerte abrazo Nano!

  4. Gracias Emilio, Leticia, Jaime.
    En primer lugar, contestando a Emilio tengo que pediros disculpas por la desactualización de estas últimas semanas, se debe a que he estado un poco más liado. A partir de ahora, vuelvo a la carga. jaja
    Por otro lado, trataré de desutopizar o desidealizar mi postura. La vida no es de color blanco o negro, sino que está coloreada de una amplia gama de grises. En este sentido, cuando me refiero a la promoción de un sistema de trabajadores inteligente, no estoy diciendo que deba desaparecer cualquier proceso mecánico. El ejemplo más claro lo encontramos en la empresa SEMCO que es una multinacional brasileña dedicada al sector de la maquinaria industrial (¡qué hay más mecánico y automático que una empresa industrial!) pero que no tiene en sus plantillas muertos vivientes sino trabajadores inteligentes.
    El trabajador inteligente es el trabajador que utiliza los procesos mecánicos para conseguir otros fines. El trabajador “muerto viviente” es el que vive y trabaja para los procesos automáticos. Un gran ejemplo sería el de un buen cirujano, siempre sigue un proceso pero para realizar un diagnostico único para cada caso concreto.
    Un gran saludo

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