La pasión nos permite llegar cuando pensamos que está todo perdido. La pasión mantiene la esperanza hasta el último suspiro. La pasión saca fuerzas cuando ya estás rendido. La pasión mejora lo que ya es bueno, y suaviza lo que es malo. ¿Y por qué no nos aprovechamos de este gran arma? Si ponemos pasión en cada uno de nuestros proyectos; triunfen o fracasen, siempre tendremos la satisfacción del trabajo bien hecho. La pasión lleva a implicarte con cada proyecto al máximo, es decir, lleva a tratar de tú a tú al proyecto. Esto no quiere decir que identificarnos con un proyecto nos asegure el éxito. De hecho, el fracaso de un proyecto realizado con total pasión nos dolerá el doble. Lo que sí es cierto es que la satisfacción de haberlo dado todo en todo momento, nos permitirá recuperarnos rápido de nuestra caída, y embarcarnos en otro proyecto con ilusión.
Ahora bien, tengo que decir que todo lo anterior no es válido si la razón no entra en escena desde el primer momento. La pasión es un ingrediente a añadir al caramelo (proyecto) para que el caramelo sea más dulce, pero no es el ingrediente principal.
Para terminar, os dejo esta divertida y sugerente frase sobre la pasión del escritor irlandés Oscar Wilde: “La única cosa seria es la pasión, no la inteligencia.”

Pingback: Bitacoras.com